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Los maestros

Publicado: agosto 7, 2008 en Retro
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1941-1950| UN SIGLO DE FUTBOL ARGENTINO: LA DECADA DE LOS MONSTRUOS SAGRADOS; RACING INICIA EL CAMINO AL TRICAMPEONATO

Los maestros
La máquina de River, Severino Varela y Farro- Pontoni- Martino.


PEDRO UZQUIZ
Fue una fiesta del buen gusto. El fútbol logró desarrollar lo más brillante del juego con protagonistas de un talento inigualable. El tango consiguió aunar la calidad musical con poetas geniales y sus intérpretes convocaba multitudes. El teatro hizo escuela con actores y dramaturgos de una enorme capacidad. La literatura supo llegar a los sectores populares. El cine ganaba mercados en América Latina con el carisma de sus estrellas. El turf apasionaba con la maestría de sus fustas y la calidad de sus puras sangres en la arena de Palermo y el césped de San Isidro. Fueron los inolvidables cuarenta.

A principios de 1941 aparecieron René Pontoni en Newell”s, Lucho Sosa en Boca, Norberto Tucho Méndez en Huracán, Rubén Bravo en Central, Julio Cozzi en Platense, Rinaldo Martino en San Lorenzo, nada menos. River se consolidaba como un equipo fundamental a mediados de la temporada, cuando Adolfo Pedernera fue ubicado como centrodelantero atrasado por el técnico Renato Cesarini, por sugerencia de Carlos Peucelle. Allí nació La Máquina, el equipo que se adelantó en el tiempo a los cambios tácticos y estratégicos. Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau jugaron juntos apenas unos pocos partidos, pero en la imaginación popular fueron miles. Campeones de 1941 y 1942 llevaron el fútbol a lo máximo.

Pero en 1943, casi en silencio, Boca compró en Montevideo a Severino Varela, un “veterano” de 30 años, que había sido un símbolo en Peñarol. También llegó desde Rosario el puntero izquierdo de Newell”s Mariano Sanchez. Con esa pareja izquierda, Boca logró consolidar un gran equipo: Vacca; Marante y Valussi: Sosa, Lazzatti y Pescia, Boyé, Corcuera, Sarlanga, Varela y Sánchez. El campeonato de ese año quedó para los más grandes. River ganó 3-1 en la primera rueda y en la segunda, se imponía con un gol de Félix Loustau después de siete pases perfectos desde el área de River hasta la red de Boca. Sosa ejecuta un tiro libre con su impecable pegada. El uruguayo Varela vuela en palomita con su boina blanca y consigue uno de los goles más espectaculares del clásico. Después, Varela convierte el segundo. Ganó Boca y fue imparable hasta el título.

Con el mismo equipo, Boca vuelve a ganar el torneo de 1944. Otra vez peleando con River. Empataron 1—1 en la Bombonera y en el Monumental, otro boinazo de Varela le dio el triunfo a Boca. A Severino Varela le alcanzó con dos temporadas para convertirse en ídolo. Metió todos los goles cuando enfrentó a River, cinco en total.

Durante 1944 se produjo el éxodo de 17 jugadores al fútbol mexicano, entre ellos José Manuel Moreno y Bruno Rodolfi, dos integrantes de La Máquina. Al año siguiente, sigue el duelo entre River y Boca. Del semillero riverplatense surgen Néstor Rossi y Amadeo Carrizo, dos de las grandes figuras del fútbol nacional. El equipo siguió con el esquema que lo había distinguido y ganó un nuevo título.

En 1946 apareció San Lorenzo con una sólida defensa y un ataque notable: Imbelloni, Farro, Pontoni, Martino y Silva. Armando Farro, quien había llegado desde Banfield y René Pontoni, comprado a Newell”s, fueron el completo que necesitaba Rinaldo Martino y el terceto central fue un lujo. Ganaron el torneo marcando 90 goles y en el receso viajaron a Europa para concretar una gira inolvidable por España y Portugal, donde dejaron un recuerdo imborrable por la calidad de su juego.

Ese mismo año se asistió al retorno de José Manuel Moreno. El estadio de Ferro no pudo albergar a todos los que querían ver al crack y muchos quedaron afuera, mientras que por la presión del público caían los alambrados. En 1947, River se quedó sin otra figura estelar: Adolfo Pedernera, transferido a Atlanta. Pero se produce el regreso de Huracán, adonde había ido a préstamo, de un joven al que le esperaba un fenomenal destino: Alfredo Di Stéfano. Fue el goleador del año y su éxito fue tan fulminante como el nuevo título de River.

Racing no había conseguido un título desde 1925: pero en 1948 armó un equipo para ser campeón, con una delantera memorable: Salvini, Méndez, Bravo, Simes y Sued. Estaban en el primer puesto cuando llegó el conflicto. Los jugadores pretendían ser considerados trabajadores. Al no encontrar respuestas fueron a la huelga. La consecuencia fue el éxodo a Colombia. Cincuenta y siete futbolistas se fueron a equipos colombianos. El torneo de 1948 terminó con amateurs. Lo ganó Independiente. Racing no sufrió las consecuencias del éxodo y pudo mantener a sus figuras. Ganó los torneos de 1949 y 1950 e inició el camino al tricampeonato, el primero del profesionalismo. Y se fueron los cuarenta de Oro, el tiempo en el que el buen gusto y la eficacia iban de la mano.



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